En una ciudad con una escena gastronómica en constante evolución y cada vez más diversa, Cruz Godoy desembarca en Palermo con una propuesta contundente: la gastronomía merece ser tratada con respeto. Lejos de los formatos tradicionales, el restaurante apuesta por una cocina contemporánea que combina producto argentino, técnica y referencias de distintas cocinas del mundo para construir una identidad propia.
Esa filosofía atraviesa cada aspecto del proyecto, comenzando por su propio nombre. Ubicado sobre la calle Godoy Cruz el restaurante toma esa referencia y la invierte para proponer una nueva mirada sobre lo conocido: reinterpretar ciertas convenciones sin perder el respeto por sus raíces. Una idea que también se traslada a su cocina.
Detrás de Cruz Godoy hay un equipo con trayectoria en el rubro gastronómico que, tras desarrollar un espacio donde convivían una propuesta de carnes y la cafetería de especialidad ISPICA, decidió volver a una de sus grandes pasiones: las brasas. El resultado es una cocina que busca darle un salto de calidad y sofisticación a un elemento tan noble y cotidiano como la leña.
Sin embargo, la experiencia comienza incluso antes de que llegue el primer plato. Desde afuera, poco deja entrever lo que sucede puertas adentro. La discreción forma parte de la identidad del restaurante, que apuesta por una atmósfera íntima, cálida y relajada. Con menos mesas de las que el espacio podría albergar, iluminación tenue, música seleccionada por el propio equipo y un servicio cercano y atento, Cruz Godoy invita a desacelerar y disfrutar sin protocolos innecesarios.
Propuesta gastronómica
La propuesta gastronómica se define como contemporánea de fuego y encuentra inspiración en el carácter cosmopolita de Buenos Aires. La carta combina ingredientes profundamente ligados a la cultura argentina con sabores y técnicas provenientes de Asia, Medio Oriente y distintos países de Latinoamérica, dando lugar a una cocina con identidad propia.
El fuego atraviesa gran parte del menú, aunque no es el único elemento que lo define. Cada plato busca equilibrio entre sabor, textura, técnica y emoción, en una carta viva que evoluciona a partir de la estacionalidad y la disponibilidad de los productos.
“El fuego tiene un peso muy importante en la idiosincrasia argentina. Nuestra intención fue darle un salto de calidad y sofisticación a un elemento tan noble y cotidiano como la leña, sin perder la cercanía y la calidez que genera una mesa compartida", destaca Tute Gutiérrez, Chef Ejecutivo en Cruz Godoy, cuya trayectoria internacional, que incluye experiencias en Argentina, Perú, Suecia, Filipinas y Uruguay, aporta una mirada que combina producto local y técnicas de distintas culturas gastronómicas.
Entre los imprescindibles de la casa se encuentran el pan y salsas, el choclo, el puerro con panceta y café, el ojo de bife madurado en koji y el pacú. El recorrido culmina con los postres que reinterpretan sabores profundamente familiares desde una nueva perspectiva, como el queso y dulce, el helado de fernet y la crème brûlée de mate cocido quemado.
Por último, la velada se completa con una selección de vinos que ocupa un lugar central dentro de Cruz Godoy. Curada por Valentina Litman, la carta fue concebida para acompañar el recorrido del menú desde el descubrimiento más que desde la regla.
Lejos de organizarse por cepas o bodegas, la selección se estructura a partir de perfiles sensoriales, convirtiéndose en una guía que acompaña cada momento de la cena. La propuesta reúne grandes etiquetas internacionales con productores argentinos emergentes, cepas criollas e históricas y proyectos que reflejan distintas formas de entender el vino, siempre con una mirada puesta en la autenticidad y el terroir.
Además, el restaurante incorpora un programa Coravin que permite ofrecer por copa vinos de alta gama que habitualmente sólo se encuentran disponibles por botella, ampliando las posibilidades de exploración y maridaje para los comensales. Esa misma apuesta por acercar etiquetas poco frecuentes se extiende al champagne: el restaurante es uno de los primeros de la ciudad en incorporar Coravin Sparkling, una tecnología que permite preservar y servir champagne por copa manteniendo intactas sus burbujas y características originales
Con una propuesta que combina técnica, producto y una mirada contemporánea sobre las brasas, Cruz Godoy llega a Palermo para sumarse a la nueva generación de restaurantes que están redefiniendo la gastronomía porteña desde la identidad y la creatividad.