Turquía es un país donde la historia milenaria se fusiona con paisajes impresionantes y una cultura vibrante que no pasa desapercibida. Para quienes aman la fotografía, cada rincón es una postal en potencia. Desde maravillas naturales hasta joyas arquitectónicas, aquí te compartimos 10 lugares imperdibles que te regalarán la foto perfecta.
1. Capadocia: un paisaje de cuento con globos aerostáticos
Con sus famosas “chimeneas de hadas”, viviendas excavadas en roca y un cielo repleto de globos al amanecer, Capadocia es uno de los destinos más fotogénicos del mundo. Desde los miradores de Göreme, se pueden capturar escenas únicas mientras los globos surcan un paisaje de origen volcánico. Además, sus ciudades subterráneas y templos tallados en piedra ofrecen escenarios ideales para fotografías llenas de misterio y belleza.
2. Santa Sofía: ícono atemporal de Estambul
Con más de 1,500 años de historia, la Santa Sofía es una joya arquitectónica que ha sido iglesia, mezquita y museo. Su gran cúpula, mosaicos dorados y detalles ornamentales brindan una riqueza visual inigualable.
3. Pamukkale: el castillo de algodón de Turquía
Pamukkale, que en turco significa “castillo de algodón”, deslumbra con sus terrazas blancas de travertino formadas por aguas termales ricas en calcio. El contraste entre las piscinas turquesa, el blanco brillante y el cielo azul crea imágenes irreales. Y si visitas al atardecer, la luz dorada transforma el lugar en un espectáculo visual. A unos pasos se encuentran las ruinas de Hierápolis, otro imperdible para los amantes de la historia y la fotografía.
4. La Mezquita Azul: elegancia en cada mosaico
La Mezquita del Sultán Ahmed, mejor conocida como la Mezquita Azul, es una de las más emblemáticas de Estambul. Con sus seis minaretes, cúpulas armoniosas y más de 20 mil azulejos de cerámica azul, este templo otomano es una obra de arte.
5. Monte Nemrut: gigantes que saludan al amanecer
En el sureste de Türkiye, el Monte Nemrut resguarda las enigmáticas cabezas de piedra de antiguas deidades, construidas hace más de 2,000 años. Este sitio Patrimonio de la Humanidad es especialmente fotogénico al amanecer o al atardecer, cuando la luz dorada resalta los rostros esculpidos. Es un lugar remoto que parece detenido en el tiempo, perfecto para tomas dramáticas e inolvidables.
6. Monasterio de Sumela: entre nubes y montañas
Construido sobre un acantilado en la región del Mar Negro, el Monasterio de Sumela parece suspendido en el aire. Rodeado por bosques verdes y niebla mística, este antiguo santuario ortodoxo ofrece una combinación única de arquitectura y naturaleza.
7. Gran Bazar: un caleidoscopio de cultura y color
Explorar el Gran Bazar de Estambul es sumergirse en un universo sensorial: lámparas, alfombras, especias, cerámicas y joyas llenan los pasillos de este mercado histórico. Cada rincón ofrece oportunidades para capturar la esencia del comercio tradicional y la vida local. Ya sea una vista general o un detalle en primer plano, es un festín visual para cualquier lente.
8. Éfeso: caminar entre ruinas con historia viva
Éfeso, cerca de la costa del mar Egeo, es una de las ciudades romanas mejor conservadas del mundo. La Biblioteca de Celso, con su impresionante fachada, y el Gran Teatro que aún conserva su acústica, son solo algunas de las joyas que ofrece. Sus calles de mármol, columnas y templos son escenarios ideales para tomas con gran fuerza histórica y visual.
9. Lago Tuz: el espejo del cielo
Ubicado en Anatolia Central, el Lago Tuz se convierte en un espejo natural durante el verano, reflejando el cielo con una claridad sorprendente. Es el lugar ideal para tomas minimalistas, surrealistas y de gran impacto visual. Caminar sobre este paisaje parece un sueño, especialmente durante el atardecer, cuando los colores pastel dominan el horizonte.
10. Göbekli Tepe: el templo más antiguo del mundo
Con más de 11 mil años de antigüedad, Göbekli Tepe es considerado el primer santuario religioso construido por el ser humano. Sus columnas en forma de T, talladas con relieves de animales y símbolos, ofrecen imágenes poderosas que mezclan historia, arqueología y misterio.
Vuela con Turkish Airlines: captura Türkiye desde las alturas
Turkish Airlines te conecta con todos estos destinos desde su hub en Estambul, gracias a una red de rutas que cubre más de 353 ciudades en todo el mundo. Ya sea que viajes a Kayseri o Nevşehir (Capadocia), Denizli (Pamukkale), Izmir (Éfeso), Trabzon (Sumela), Şanlıurfa (Göbekli Tepe) o Adıyaman (Monte Nemrut), llegar es cómodo, fácil y confiable.
La aerolínea ofrece un servicio galardonado, alimentos de alta calidad a bordo y opciones flexibles de viaje que te permiten disfrutar de Türkiye desde el primer minuto. Si buscas una experiencia de viaje tan memorable como tus fotografías, Turkish Airlines es tu mejor aliada.
¿Cómo llegar de Buenos Aires a Estambul?
Turkish Airlines ofrece los únicos vuelos directos que conectan Argentina con Turquía, con rutas regulares desde Buenos Aires (Ezeiza) hacia Estambul. El vuelo, de aproximadamente 16 horas, es una de las mejores experiencias de viaje con la aerolínea de bandera turca, que brinda todas las comodidades para un trayecto largo y placentero: servicio gastronómico gourmet a bordo, atención personalizada y un completo sistema de entretenimiento con cientos de películas, series, música y juegos, pensado para que el tiempo de vuelo se disfrute tanto como el destino.
Además, Turkish Airlines ofrece el programa Stopover en Estambul, que permite a los pasajeros en vuelos internacionales con escalas largas en Estambul disfrutar de hasta dos noches de alojamiento gratuita en hoteles seleccionados. Los viajeros con conexión desde Buenos Aires pueden así aprovechar la oportunidad de descubrir la ciudad —su historia, su cultura y su gastronomía— antes de continuar hacia su destino final. Una forma única de transformar una escala en una experiencia inolvidable en la encrucijada entre Europa y Asia.